Santa gana

Katiuska Saavedra Leyva

Mar/03/2017 - May/01/2017

Santa gana titulo de la muestra
 
Porque quiero
Por Gretel Acosta
 
La desmemoria de Cuba asusta. Viene de todos los órdenes, sin ordenanzas, tropical.
Como en este contexto el «mundo del arte cubano» no es una excepción, para un artista estar fuera de la Isla un tiempo se vuelve el peligro del desvanecimiento.
Sin embargo la buena contradicción es que también se olvida rápido la ausencia. Se inserta rápido, se está, si se «toca» un poco «tierra». De hace aproximadamente tres años hacia acá hemos visto el regreso expositivo y la apertura de estudios en Cuba de artistas que por largos periodos de tiempo estuvieron fuera del circuito insular, donde la actualización off line requiere presencia física.
Motivos promocionales, recuperativos,  personales, generacionales, comerciales, el motivo que sea ¡sea bienvenido!
La presencia de Katiuska Saavedra en Seis Seis sin dudas pertenece a este fenómeno de retorno que en mi opinión es de lo más interesante que está pasando.
Y ese tema de estar, de «tocar», de presencia física, es total en Santa Gana. Es llegar y tocar, es presionar.
Y marcar, y grabar. Marcar es como suave; grabar, más hondo.
Grabar puede remitir a accionar con el sonido, a materializar, a registrar el sonido, a impregnar de él una superficie.
Superficies de contacto, como los pezones de Katiuska, que reciben nuestros sonidos, o nuestras vibraciones; porque eso es siempre el sonido, una vibración más larga o más corta, distendida o intensa. Y recibir el sonido que proviene de ella. Su vibración.
Grabamos sonidos en Frottage sin mediaciones, frotándonos con las piezas de lijas y manipulando la grabación que amplifica la resonancia real que de otro modo sería imperceptible.
Frottage te da, pero como ocurre con todo lo que interactuamos, se queda con algo nuestro a cambio. Nos quita algo de ropa, y de superficie de piel, depende de cuanto queramos comprometer en el intercambio, de nuevo de la intensidad.
Entonces grabar aquí además de la cuestión del sonido es cuestión de imprimir.
Y modos personales de grabados son también los dibujos presentes. Katy imprime el carboncillo en la cartulina con su cuerpo desnudo: ahí están los pétalos de sus nalgas, las abstracciones esféricas de sus senos, las líneas producidas con lo que quieran ustedes imaginar. Estos dibujos performáticos por supuesto recuerdan a las antropometrías del gran Ives Klein, quien después de untar los cuerpos desnudos de sus modelos con pintura de su famoso International Blue Klein (IBK), indicaba, vestido de traje, a las mujeres dónde ponerse para plasmarse contra el lienzo. A Klein le interesaba mantener la distancia entre la obra y el creador; de ahí la mediación de lo que llamó sus «pinceles vivos». Pero también hay que indicar que eran pinceles bellos y que hay elementos de la performatividad que funcionan mejor realizados por el mismo artista y otros mediante la utilización de otros actuantes.
Klein de seguro lo sabía, y Katy lo sabe, de ahí que aproveche siempre sus sugestivas cualidades escénicas, una de ellas es ese caribeño parecido con Marina Abramović.
Necesitamos más performance, necesitamos artistas mujeres.
«Sentada en una silla» no es solo que The Artist Is Present sino que A las 12 el Diablo está suelto, hay ganas, y es bienvenido.