Memoria sumergida

Reinaldo Cid

Ene/13/2017 - Feb/28/2017

Mi postura ante la fotografía parte de la conciencia que supone la imposibilidad de registrar un acto de visión puro, pues toda visión ocular es por naturaleza sustractiva. Los límites de la mirada como intermedio para el contacto con la realidad, nos demuestra la naturaleza «velada» de las cosas. Así, he tratado de establecer una relación fotográfica con la realidad en donde la acción de fotografiar sea equivalente a «mudar la piel». Desde un inicio no me interesó inscribir la fotografía dentro de las “garantías” de la certeza, la visualidad viene a ser alterada y determinada según las características del proceso como principal constructor conceptual.    
Las técnicas de procesado no estaban destinadas a garantizar la reproducción de una apariencia realista, sino más bien a revelar en la imagen otras dimensiones que activaran nuevas zonas cognitivas. “La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma, -nos dice Susan Sontag, la cámara define lo que permitimos que sea "real". El laboratorio devino en una especie de espacio alquímico en el cual subvertir los anclajes de la representación.
Asumir el laboratorio tradicional como espacio de experimentación suponía salirse de las “zonas seguras”, desaprender los métodos establecidos para vislumbrar nuevos accesos. Esta idea me llevó a tratar de comprender también la fotografía como una especie de «exorcismo», capaz de hacer emerger y visualizar otras dimensiones de la realidad.